SUEÑOS - Rafael Pombo

SUEÑOS – Rafael Pombo


De lo que sueño en el soñar del día,
Luego, al soñar de noche, me despierto,
Y de un sueño a otro sueño me convierto
Cuando sueño que el sol mi sueño espía.

Los dos sueños poniendo en armonía
El doble sueño de vivir concierto,
Del cual despertaré cuando haya muerto
Si no sigo soñando todavía.

Soñando estar de su soñar desnuda
Suéñase que ha soñado mi conciencia
Cuando de sueño solamente muda;

Pero ante Dios, que es mi única creencia.
Sueño de sueños llamaré sin duda
Este eterno soñar de la existencia.
El querer - Antonio Machado

El querer – Antonio Machado


En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga, 
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma. 

Me he enamorado de ti
y es enfermedad tan mala, 
que ni la muerte la cura, 
¡bien lo saben los que aman! 

Loco me pongo si escucho
el ruido de tu charla, 
y el contacto de tu mano
me da la vida y me mata. 

Yo quisiera ser el aire
que toda entera te abraza, 
yo quisiera ser la sangre
que corre por tus entrañas. 

Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias, 
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas. 

Siento al ceñir tu cintura
una duda que me mata
que quisiera en un abrazo
todo tu cuerpo y tu alma. 

Estoy enfermo de ti, 
de curar no hay esperanza, 
que en la sed de este amor loco
tu eres mi sed y mi agua. 

Maldita sea la hora
en que contemplé tu cara, 
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios grana. 

Maldita sea la sed
y maldita sea el agua, 
maldito sea el veneno
que envenena y que no mata. 

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga, 
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma. 
JUAN MALVERSO - Rafael Pombo

JUAN MALVERSO – Rafael Pombo


Ábreme, Juventud, tu paraíso,
Tu tormentoso dédalo encantado,
Que quiero en él lanzarme de improviso
Ciego, como el caballo desbocado.

¡Adiós, Razón!—amarga consejera
Que, vivo aún, al corazón sepultas,
¡Adiós, Filosofía pordiosera!
Que cielo y tierra y corazón insultas.

Quiero vivir—el hombre es Rey del mundo,
Su misión está en él, suya es la vida:
No más he de apartar meditabundo
El vaso embriagador que me convida.

Yo arrojaré mi corazón violento
A la fragua infernal de las pasiones,
Y ataré mi alma al carro turbulento
De locas, mundanales emociones.

Yo mismo atizaré brasa por brasa
La hambrienta pira en que arderé sereno:
Quiero apurarte ¡oh Juventud! sin tasa
Con todo tu deleite y tu veneno.
Pasatiempo - Mario Benedetti

Pasatiempo – Mario Benedetti


Cuando éramos niños 
los viejos tenían como treinta 
un charco era un océano 
la muerte lisa y llana 
no existía
luego cuando muchachos 
los viejos eran gente de cuarenta 
un estanque era océano 
la muerte solamente 
una palabra
ya cuando nos casamos 
los ancianos estaban en cincuenta 
un lago era un océano 
la muerte era la muerte 
de los otros
ahora veteranos 
ya le dimos alcance a la verdad 
el océano es por fin el océano 
pero la muerte empieza a ser 
la nuestra.
Blancura - Manuel Altolaguirre

Blancura – Manuel Altolaguirre


El ciego amor no sabe de distancias
y sin embargo el corazón desierto
—todo su espacio para mucho olvido—
lugar le da para perderse a solas
entre cielos, abismos y horizontes.

Cuando me quieres, al mirarme adentro,
mientras la sangre nuestra se confunde,
una redonda lejanía profunda
hace posibles huevas ilusiones.

Ser tuyo es renacerme, porque logras
borrar, hundir, que se retiren todos
los espejos, los muros de mi alma.

Blancura del amor. Con cuánto fuego
se anunció tu presencia. Tengo ahora
la luz de aquel incendio y un vacío
donde esperar, donde temer tu vida.
Los contadores de estrellas - Dámaso Alonso

Los contadores de estrellas – Dámaso Alonso


Yo estoy cansado.
Miro
esta ciudad
—una ciudad cualquiera—
donde ha veinte años vivo.

Todo está igual.
Un niño
inútilmente cuenta las estrellas
en el balcón vecino.

Yo me pongo también...
Pero él va más deprisa: no consigo
alcanzarle:
Una, dos, tres, cuatro,
cinco...

No consigo
alcanzarle: Una, dos...
tres...
cuatro...
cinco...
Marwan - La Historia de los Amores Imparables

Marwan – La Historia de los Amores Imparables


"Me dicen que es de tontos 
tropezar tres veces con la misma piedra 
pero es que tú eras una piedra 
sobre la que merecía la pena caer, 
resbalarse, 
hacerse herida. 

Porque hay personas que merecen nuestra herida 
personas que mancharon todo de felicidad, 
y contrataron la alegría 
y la volcaron sobre ti 
como quien arroja un cubo de esperanza, 
personas que empapan tu vida con su risa 
y ahora que no están no dejan cuerda de tender 
donde seque esta tristeza. 

Me dicen que es de tontos, 
que lo deje, 
porque huir del compromiso 
es el deporte que practicas. 

Y tal vez estén en lo cierto 
pero no saben que tu boca 
es el ticket de entrada al paraíso, 
como una esperanza que se cuela dentro.

Y dueles. Claro que dueles. 
Como un regalo que al abrirlo está vacío, 
como el premio que te sacan de las manos. 
Dueles. 

Pero yo sé que solo hay miedo tras tu huida, 
que me tiras las flores de los tiestos 
por el miedo a que no haya champán con que regarlas, 
que tu huida es un descanso, 
que el amor 
se toma un tiempo sobre ti 
para que los temores no caven más hondo que tus entrañas. 

A veces no hay parejas que no se amen 
sino temores que nos vencen. 

Pero siempre vuelves, 
siempre llegas de nuevo 
para estampar en mi cuarto el paraíso, 
para darle un nuevo orgasmo a mi memoria, 
un motivo más para creer. 

Y sé que no es fácil, 
que me hago herida nuevamente 
en cada travesía desde mi lengua hasta la nada, 
pero me curas de nuevo en tu viaje de vuelta hacia nosotros, 
me curas, muerdes mis heridas y las arrancas de golpe 
y allí donde había piel rota y soledad 
solo encuentro piel nueva, alma restaurada.

Por eso acepto todo lo que caiga sobre mí cuando te vayas. 

Acepto que me elijas y me sueltes, 
que la felicidad sea un disparo, 
lo que dure este momento. 

Acepto las tres llamadas pendientes que cuelgan de mi vida 
con las que no sé qué hacer 
para que no revientes de pasado el paisaje. 

Y también los domingos en que siento 
que la vida está comunicando. 

Lo acepto todo si eso abre la puerta 
a que mis lunes sean tus lunes 
y tu foto tu desvelo 
y mis guerras un motivo 
por el que hallar la paz contigo. 

Me dicen que te olvide y tienen razón, 
pero lo dicen porque no saben lo ligeros 
que son dos amantes cuando es correspondido. 

No entienden que te necesito. 

Te necesito porque despedirse es una palabra demasiado grande 
y no lo entienden. 

Y porque me están subiendo los tres polvos de más que te debo, 
como una droga que no consumes pero afecta 
y no lo entienden. 

Y vuelvo a ti porque no es posible ponerle vallas al amor 
y cada uno elige el modo de volarse 
y no lo entienden. 

¿Dependencia? Por supuesto. 
De la felicidad que traes, 
de ser nosotros, 
posiblemente. 

Les digo eso. 
Por eso vuelvo a ti, 
a chocar de frente contra la felicidad, 
a caer de boca contra la felicidad, 
a romper mis dientes contra la felicidad. 
Me equivoque o no, 
para mí eres eso, 
la calle que conduce 
a la felicidad."